La calificadora de riesgo S&P le dio la nota máxima a la Ciudad de Buenos Aires y la volvió elegible para los fondos del FAL
La Ciudad de Buenos Aires recibió una mejora en su calificación crediticia de largo plazo y pasó de raAA+ a raAAA en la escala nacional de Argentina, según informó S&P National Ratings en un comunicado fechado el 1 de septiembre de 2026. La agencia indicó que la suba alcanzó tanto a la calificación institucional de largo plazo como a sus emisiones, mantuvo una tendencia estable y definió a raAAA como el grado más alto que otorga en el mercado argentino. Con esto, ya son dos las agencias crediticias que asignan la máxima calificación al distrito, por lo que vuelven elegible a la deuda porteña para inversiones del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que se utilizará para el pago de indemnizaciones.
La calificadora precisó que “el 1 de septiembre de 2026, S&P National Ratings subió la calificación crediticia de emisor en escala nacional de largo plazo de la Ciudad de Buenos Aires y de sus emisiones a ‘raAAA’ desde ‘raAA+’. La tendencia es estable”. El comunicado aclaró que esa calificación corresponde a la línea de producto de S&P National Ratings y que el logo identifica notas asignadas con base en criterios para la escala nacional y metodologías específicas para Argentina.
S&P ubicó a la Ciudad en el grado más alto de su escala para Argentina
La agencia también incorporó en el texto una definición expresa del rango alcanzado por el distrito. Según el comunicado, “Una entidad calificada ‘raAAA’ tiene una capacidad extremadamente fuerte de cumplir con sus obligaciones financieras en comparación con otras entidades en el mercado nacional”. A continuación añadió que “La calificación de ‘raAAA’ es el grado más alto que otorga S&P National Ratings en la escala nacional de Argentina”.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, publicó en su cuenta de X que “Standard & Poor’s elevó la nota de la Ciudad a AAA: somos el distrito con la máxima calificación crediticia del país y alcanzamos el nivel más alto posible”. En el mismo mensaje, vinculó la mejora con el estado de las cuentas públicas y con el contexto económico nacional. “Este es un nuevo reconocimiento al orden de nuestras cuentas y al compromiso con las obligaciones financieras”, escribió. Luego agregó: “El resultado también refleja lo que puede lograrse cuando la política macroeconómica del Gobierno Nacional acompaña y genera confianza”.
La comunicación oficial también sumó la voz del ministro de Hacienda y Finanzas porteño, Gustavo Arengo, que difundió otro posteo sobre la decisión de la calificadora. En ese mensaje escribió en mayúsculas que “la ciudad de Buenos Aires es el lugar más seguro del país para invertir”.
La deuda de la Ciudad es apta para el FAL
La mejora informada por S&P National Ratings se agregó a otra noticia de julio de 2026 vinculada con la deuda porteña. Según la información que compartiste en este chat, Moody’s publicó una suba de nota para la Ciudad el 24 de julio pasado. Con ese antecedente, la Ciudad quedó con la máxima nota nacional en dos calificadoras, un punto que cobró relevancia a la luz de la normativa del Fondo de Asistencia Laboral (FAL).
De acuerdo con la información provista en esta conversación, la normativa del FAL exige una calificación de riesgo “AAA” en escala nacional otorgada por al menos dos calificadoras para invertir en deuda de provincias, de CABA y en obligaciones negociables privadas. Ese mismo marco establece además que los activos deben contar con oferta pública de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
La regla incorporó una excepción para la deuda emitida por el Estado Nacional. Según el detalle que aportaste, esos títulos no están sujetos al requisito de calificación “AAA” ni tienen un límite porcentual máximo de cartera. Para la deuda provincial y de la Ciudad, el esquema fijó un tope de 15% en conjunto y un máximo de 5% por jurisdicción. En el caso de las obligaciones negociables, el límite quedó en 20% en conjunto y 10% por emisor.
Ese filtro redujo el universo de activos elegibles. Siempre según la información provista en el chat, el requisito de doble “AAA” dejó muy pocas jurisdicciones y empresas privadas dentro de las condiciones para recibir esos fondos. En el plano subnacional, el dato que aportaste indicó que solo CABA calificó como elegible bajo ese criterio.
La decisión de S&P y la mejora previa de Moody’s dejaron así un nuevo dato para el mercado de deuda de la Ciudad. En el plano estrictamente documental, el informe de S&P consignó en su portada que la calificación institucional de largo plazo quedó en raAAA con tendencia estable, que el programa de eurobonos a mediano plazo por US$3.390 millones recibió la misma nota y que la Clase 23, con vencimiento el 22 de febrero de 2028, también quedó en raAAA con tendencia estable.
El informe de la calificadora describió superávit, liquidez y resiliencia fiscal
El comunicado de S&P desarrolló los fundamentos de la suba en varias páginas. En ese apartado sostuvo que la nota de la Ciudad reflejó fortalezas crediticias superiores a las de sus pares en Argentina. La firma mencionó “resultados fiscales superavitarios consistentes a lo largo del tiempo”, “la gestión financiera prudente de la administración” y “la capacidad de construir reservas de liquidez” que, según el texto, le permitió reducir niveles de endeudamiento en los últimos años y continuar con la mejora de infraestructura.
En el mismo bloque, la calificadora incorporó un tramo sobre el comportamiento de la Ciudad frente al contexto argentino. Allí señaló que el distrito atravesó condiciones macroeconómicas volátiles y tomó medidas frente a reducciones de transferencias automáticas y discrecionales. Para la firma, ese recorrido mostró capacidad de respuesta en períodos de tensión. El documento también incluyó la frase “La calificación de ‘raAAA’ de la Ciudad de Buenos Aires refleja sus fortalezas crediticias, superiores a las de sus pares en Argentina”, seguida por la enumeración de factores fiscales y financieros que explicaron la decisión.
La agencia presentó además su escenario base para el período 2026-2028. En ese apartado indicó que esperaba una trayectoria fiscal superavitaria y una reducción de necesidades de financiamiento durante los próximos años. Según el informe, el balance operativo seguiría en terreno positivo en relación con los ingresos corrientes, con un promedio de 19,7% durante ese lapso. Al mismo tiempo, la firma proyectó que el resultado después del gasto de capital sería levemente deficitario en línea con 2025, a partir de una expectativa de mayor ejecución en inversión de capital. En números, esa proyección contempló un déficit promedio después del capex de 0,3% de los ingresos totales.
El reporte incluyó obras, coparticipación y acceso al mercado
Dentro de los fundamentos, S&P National Ratings señaló que un mayor gasto de capital otorgó a la administración “una mayor flexibilidad presupuestaria a lo largo de los ciclos económicos”, aun cuando ese movimiento empeoró el resultado fiscal después de capex. El informe estimó que el gasto de capital se mantendría en un promedio del 20% de los gastos totales de la Ciudad, por encima del 15% que registró entre 2022 y 2025.
La calificadora identificó entre las principales obras de la agenda de la administración proyectos de transporte, la sustitución de vagones, la construcción de una nueva línea de subterráneo y otras obras viales de gran y mediana magnitud. Ese tramo del documento apareció en sintonía con uno de los argumentos incluidos por Arengo en su publicación. El ministro afirmó que “La reputación crediticia obtenida le permite a la Ciudad acceder a mejores condiciones y tasas de financiamiento en el mercado local, para así continuar impulsando el plan de obras que beneficia directamente a todos los vecinos”.
El informe también repasó la situación de los ingresos de la Ciudad y su autonomía recaudatoria. Según el texto, alrededor del 85% de sus ingresos provino de recursos propios, un rasgo que, de acuerdo con la agencia, le dio flexibilidad para adaptarse a medidas adoptadas por el gobierno central en detrimento de la entidad. En ese mismo análisis se mencionó el recorte del coeficiente de participación en 2022 y las negociaciones posteriores entre la Ciudad y el Gobierno nacional.
Sobre ese punto, el documento señaló que, luego de un proceso de negociación por el coeficiente de coparticipación recortado en 2022 y después de que se ralentizara el flujo de fondos acordado entre ambas partes a mediados de 2025, el 18 de mayo de 2026 ambos gobiernos acordaron la transferencia de bonos soberanos, con vencimiento promedio de siete meses, para liquidar el saldo atrasado desde julio de 2025. Aun con ese escenario, la calificadora sostuvo que la Ciudad mostró capacidad para sortear recortes en sus ingresos.

