La desocupación juvenil duplica el promedio general y crece el trabajo por cuenta propia
El mercado laboral argentino combina una desocupación general de 7,9%, según datos del INDEC, con obstáculos más pronunciados para los jóvenes y un crecimiento del trabajo por cuenta propia que, en muchos casos, no incluye aportes ni cobertura de salud. La actualización del segundo trimestre, elaborada sobre más de 30 aglomerados urbanos que concentran cerca de 30 millones de personas, muestra cambios que alcanzan tanto al acceso al primer empleo como a la protección social.
La analista María Migliore advirtió sobre las consecuencias de esa falta de cobertura en la vida cotidiana. Señaló que clubes deportivos detectaron más chicos sin apto médico o sin obra social, una situación que puede impedirles participar en actividades que requieren controles de salud.
Las dificultades se concentran con más fuerza entre quienes buscan sus primeras oportunidades laborales. La desocupación fue de 17% entre las mujeres jóvenes y de 14% entre los varones jóvenes, ambos valores por encima del promedio general. La diferencia refleja los problemas para acceder a puestos registrados, es decir, empleos con aportes jubilatorios, obra social y otras protecciones laborales.
La automatización alcanza tareas habituales de los primeros empleos
Los puestos iniciales suelen incluir funciones de apoyo y aprendizaje dentro de una empresa u organización. Migliore señaló que la inteligencia artificial puede reemplazar parte de esas tareas, como la redacción, la preparación de informes, la programación básica y algunas actividades administrativas.
El cambio también puede afectar a jóvenes con estudios universitarios. Las vacantes de entrada que requieren mayor calificación podrían reducirse si las empresas automatizan tareas que antes estaban a cargo de trabajadores que recién comenzaban su carrera.
La exposición, según explicó la analista, no se limita a empleos manuales ni a ocupaciones de baja calificación. También incluye a personas que redactan, programan o elaboran informes. La distancia entre la desocupación juvenil y la tasa general se mantiene desde hace años, aunque todavía no está claro cómo evolucionará con la incorporación de estas tecnologías en cada sector.
El trabajo por cuenta propia fue el único segmento que creció
El trabajo por cuenta propia representa el 25% de las personas ocupadas y fue el único segmento que se expandió en los datos analizados. En un año, cerca de 300.000 personas comenzaron a trabajar bajo esta modalidad, vinculada tanto con la situación económica como con transformaciones en las formas de contratación.
Dentro de ese grupo conviven situaciones diferentes. Algunas personas eligen una actividad autónoma, mientras que otras recurren a ella porque no consiguen empleo formal. Migliore remarcó que ambas realidades quedan agrupadas en la misma categoría, aunque sus condiciones sean distintas.
Las plataformas digitales, los cambios frecuentes de ocupación y las nuevas tecnologías modificaron los vínculos laborales. En paralelo, el empleo privado formal no registra una expansión sostenida desde hace más de una década, por lo que la actividad independiente se convirtió en una alternativa para parte de la población.
El 65% de los trabajadores independientes trabaja en la informalidad
La informalidad es más frecuente entre quienes trabajan por cuenta propia. El 65% de ese grupo se desempeña sin registración, frente al 37,9% de los asalariados. En la práctica, esto implica que una mayor proporción de trabajadores no realiza aportes jubilatorios ni cuenta con obra social u otras coberturas asociadas al empleo formal.
La albañilería, la electricidad y los emprendimientos gastronómicos figuran entre las actividades que pueden realizarse sin facturación, inscripción formal ni contribuciones previsionales. Esa condición no solo define un aspecto administrativo: puede incidir en el acceso a atención médica, seguros, jubilación y en la estabilidad de los ingresos.
Además, los empleos informales suelen tener una alta rotación. Una persona puede pasar por ocupaciones de pocos meses, cambiar de actividad y atravesar períodos sin aportes ni cobertura, incluso si mantiene ingresos mediante trabajos independientes.
Migliore sostuvo que las reglas de protección social aún están basadas en un modelo de empleo estable y en relación de dependencia. Planteó la necesidad de discutir mecanismos de aportes que acompañen a las personas durante los cambios de actividad y que contemplen cobertura de salud, seguros y jubilación.

