La inversión extranjera directa tuvo salidas netas por casi USD 4.700 millones al cierre de 2025
Al cierre del 2025, el acumulado histórico de Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina alcanzó los USD 181.037 millones, según el último informe publicado por el Banco Central (BCRA). El dato refleja cuánto capital extranjero hay “instalado” en el país en total —no solo lo que entró o salió en un trimestre—, y es uno de los indicadores más relevantes para medir el peso real que tienen las empresas foráneas en la economía argentina. En tanto, el balance neto de ingresos y egresos del cuarto trimestre trimestre del año pasado arrojó un saldo desfavorable de 4.687 millones de dólares.
Para entender la magnitud del número: ese stock equivale a la suma de todas las participaciones de capital que empresas del exterior tienen en firmas argentinas, más los préstamos y deudas que esas mismas empresas locales tienen con sus casas matrices o vinculadas en el extranjero. En otras palabras, es una fotografía del tamaño de la presencia extranjera en el tejido productivo del país.
De los USD 181.037 millones totales, la mayor parte corresponde a participaciones de capital: 126.618 millones de dólares. El resto, USD 54.419 millones, son instrumentos de deuda, que se dividen en dos tipos: deuda comercial -básicamente financiamiento entre empresas vinculadas por operaciones de compraventa- por USD 33.072 millones, y deuda financiera por 21.348 millones de dólares.
Los sectores que concentran la inversión extranjera
No toda la economía atrae inversión extranjera por igual. Tres sectores concentran el 71% del stock total de IED en Argentina, lo que muestra una estructura de inversión bastante concentrada.
El primero es la industria manufacturera, con una posición de USD 61.235 millones. Dentro de este sector conviven actividades muy diversas: desde la fabricación de alimentos y bebidas hasta la producción de químicos, metales y vehículos. Es el sector con mayor presencia de capital extranjero en el país y también el que más movimiento registró durante el último trimestre del año.
En segundo lugar aparece la explotación de minas y canteras, con un stock de USD 50.921 millones. Este rubro incluye la minería en sentido amplio y también la extracción de petróleo y gas, actividades que desde hace años atraen grandes volúmenes de inversión extranjera, en gran parte por el potencial de recursos naturales del país.
El tercer sector en importancia es el comercio al por mayor y al por menor, con un stock de USD 16.981 millones. Aunque está a considerable distancia de los dos primeros, sigue teniendo una participación importante dentro del total.
De dónde viene el dinero
Cuando se mira el origen geográfico del stock, se observa que el principal inversor en Argentina es Estados Unidos, con USD 32.060 millones, lo que representa el 18% del total. Detrás aparece España, con USD 25.715 millones y una participación del 14%, y en tercer lugar Países Bajos, con USD 21.580 millones, equivalente al 12% del total.
Estos tres países en conjunto concentran el 44% del stock de inversión extranjera directa en Argentina. El resto se distribuye entre una variedad de países, aunque ninguno supera individualmente el 10% del total.
Qué pasó en el último trimestre de 2025
En el cuarto trimestre del año, el stock de IED bajó respecto al trimestre anterior: pasó de USD 183.604 millones al 30 de septiembre a USD 181.037 millones al 31 de diciembre. Esa caída de poco más de USD 2.500 millones se explica principalmente por los flujos transaccionales del período, aunque fue parcialmente compensada por variaciones en el tipo de cambio y en el precio de los activos.
En términos de flujos netos, es decir la diferencia entre lo que entró y lo que salió durante el trimestre, el resultado fue negativo en 4.687 millones de dólares. Esto significa que, en el período octubre-diciembre de 2025, salieron más dólares por concepto de inversión extranjera directa de los que ingresaron.
Sin embargo, es importante entender por qué se dio ese resultado, dado que el dato aislado puede llevar a conclusiones erróneas. La mayor parte de esa salida de capitales no respondió a una desinversión tradicional ni a una decisión de las empresas de abandonar el mercado argentino. El principal factor fue el pago de deudas comerciales que empresas locales tenían con sus vinculadas en el exterior.
Concretamente, el sector agroexportador -especialmente las empresas dedicadas a la elaboración de productos alimenticios, que incluye oleaginosas y cereales- había adelantado cobros de exportaciones durante septiembre de 2025. Ese adelanto se produjo en el marco del Decreto 682/2025, que estableció temporariamente retenciones a cero por ciento para incentivar la liquidación de divisas. Una vez vencido ese beneficio, las empresas cancelaron en el cuarto trimestre la deuda comercial que habían contraído con sus casas matrices. Ese movimiento representó una salida de USD 3.795 millones, la mayor parte del total.
En términos globales, las transacciones de deuda con empresas vinculadas arrojaron egresos netos por USD 5.363 millones en el trimestre, explicados mayormente por ese desendeudamiento comercial de USD 5.657 millones, que fue parcialmente compensado por ingresos netos de deuda financiera por USD 294 millones.
Entradas de capital que equilibran el panorama
En paralelo a esas salidas, durante el cuarto trimestre también llegaron aportes de capital fresco por USD 1.111 millones, casi en su totalidad en efectivo. Los sectores que más recibieron fueron los intermediarios financieros, con USD 436 millones, y la industria manufacturera, con USD 321 millones.
Por otro lado, la renta que generaron las empresas con capital extranjero durante el trimestre fue de USD 1.436 millones. Algo más de la mitad de esa renta fue producida por la industria manufacturera y la explotación de minas y canteras, en partes similares. De ese total, USD 1.194 millones fueron distribuidos como utilidades y dividendos hacia el exterior, mientras que USD 241 millones quedaron reinvertidos en el país.
En cuanto a fusiones y adquisiciones, el trimestre cerró con una salida neta de USD 676 millones, explicada principalmente por operaciones en el sector de fabricación de sustancias y productos químicos, dentro de la industria manufacturera.

