Un estudio de la UBA mostró una caída sostenida del catolicismo en Argentina y un aumento de personas sin religión
El catolicismo en Argentina dejó de ser la referencia dominante en la identidad religiosa. Así lo reveló un reciente informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina presentado por el Observatorio de las Creencias de la Universidad de Buenos Aires. El mismo confirma una transformación estructural: el porcentaje de católicos sigue en descenso, mientras aumenta de manera sostenida el número de personas sin filiación religiosa.
“Uno de los hallazgos más importantes del relevamiento tiene que ver con esta tendencia declinante del catolicismo”, explicó Juan Cruz Esquivel, investigador principal del CONICET a cargo del estudio.
Las personas sin filiación religiosa alcanzan actualmente 22,4%, constituyendo el segundo grupo más numeroso. Este cambio marca el quiebre de la matriz única que definió la vida social argentina durante décadas. Los evangélicos ocupan el siguiente puesto, con 17,4%, consolidando su presencia como la segunda identidad religiosa organizada más importante. “Es un fenómeno que no solo crece en Argentina, sino en el mundo entero”, comentó Esquivel.
Transformación generacional en la identidad religiosa
El informe identifica al recambio generacional como el principal motor de cambio. Sólo 44,6% de los jóvenes entre 16 y 29 años se declara católico, mientras que 31% no adscribe a ninguna religión. En contraste, entre los mayores de 50 años, el catolicismo conserva la mayoría absoluta con 69%, y sólo 12,6% afirma no tener religión.
Esta segmentación etaria muestra que el escenario religioso argentino es cada vez más fragmentado. Para Esquivel, el alejamiento de las nuevas generaciones respecto a la fe institucionalizada deja atrás el modelo tradicional que moldeó históricamente la sociedad.
Diferencias de género, nivel educativo y territorio
El estudio destaca una feminización creciente de la religiosidad, especialmente en el ámbito evangélico: 19,3% de las mujeres se identifica con este sector, frente a 15,2% de los hombres. A su vez, los varones tienden más que las mujeres a declararse sin filiación religiosa (25,7% contra 18,8%).
La educación formal influye en el sentido de pertenencia religiosa. Entre quienes cuentan con menor escolaridad, el 22,5% se vincula a comunidades evangélicas, que ejercen funciones de apoyo social y comunitario. En los niveles medio y alto de educación, crece el grupo de personas sin religión.
Desde la perspectiva territorial, el catolicismo sigue siendo mayoritario en el interior, donde alcanza 59,4%, mientras que el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) lidera la secularización con un 26,1% de personas sin afiliación religiosa.
El fin de una era y el auge de la espiritualidad individual
El Barómetro sostiene que ya no existe un eje homogéneo que vertebre la identidad colectiva a partir de la tradición católica. El crecimiento de expresiones como “creer sin pertenecer” refleja el auge de formas autónomas de espiritualidad, desvinculadas de instituciones formales.
El informe prevé que la segmentación y el distanciamiento respecto de las iglesias tradicionales continuarán acentuándose. La tendencia hacia esquemas religiosos individualizados y cada vez más diversos parece irreversible.
La investigación se elaboró entre febrero y marzo de 2026 con una muestra nacional de personas mayores de 16 años mediante recolección telefónica y presencial. El estudio ofrece un nivel de confianza superior al 95%, según su metodología validada.
En este escenario, Argentina abre paso a una nueva dinámica social donde la espiritualidad adquiere múltiples formas y se emancipa de límites institucionales históricos.

